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La contaminación plástica se ha convertido en uno de los problemas ambientales más preocupantes en la actualidad, tanto que no solamente son hallados en el vientre de muchos animales marinos, sino también incluso hasta dentro de arterias en humanos en forma de microplásticos

Los microplásticos son pequeñas piezas de ese material de menos de 0,2 pulgadas (5 mm) de diámetro, hasta 1/25.000 de pulgada (1 micrómetro). Cualquier cosa más pequeña es un nanoplástico que debe medirse en milmillonésimas de metro. Suelen producirse como desprendimiento o residuo de materiales desechados sin el correcto tratamiento.

Algunos son tan pequeños que pueden encontrarse con diámetros de 0,0007 mm. Esto provoca que puedan ingresar al cuerpo de humanos o animales a través de la inhalación de partículas en el aire o la ingestión, ya sea en alimentos o envases de plástico, vajilla y cubiertos.

A partir de ahí, los nanoplásticos pueden invadir células y tejidos individuales en órganos importantes, interrumpiendo potencialmente los procesos celulares y depositando sustancias químicas que alteran el sistema endocrino, como bisfenoles, ftalatos, retardantes de llama, metales pesados y sustancias perfluoradas y polifluoradas, o PFAS.

Y ahora, una nueva investigación científica publicado en la prestigiosa The New England Journal of Medicine muestra el incremento de riesgo en la salud cardiovascular en los pacientes con microplásticos hallados en las placas de la arteria carótida, situada en el cuello.

“Los microplásticos y nanoplásticos (MNP) están surgiendo como un factor de riesgo potencial de enfermedad cardiovascular en estudios preclínicos. En este estudio, los pacientes con placa de la arteria carótida en los que se detectaron MNP tenían un mayor riesgo de sufrir una combinación de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o muerte por cualquier causa a los 34 meses de seguimiento que aquellos en quienes no se detectaron MNP”, precisaron los científicos internacionales que desarrollaron el estudio.

El doctor Martín Lombardero, cardiólogo y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) explicó a Infobae que “este artículo publicado en la prestigiosa revista médica, muestra el hallazgo en una placa de ateroma de una sustancia tóxica, un microplástico o un nanoplástico, y abre una discusión e hipótesis muy interesante”.

“Es un hallazgo muy interesante para discutir y seguir investigando sin dar conclusiones definitivas todavía. Es el primer trabajo que tengo conocimiento que hable y relacione esto y en el mismo trabajo dice que todavía no se puede confirmar que es un factor de riesgo en humanos, aunque sí que es un hallazgo muy interesante para investigar”.

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